Torsión tibial en niños
La torsión tibial es una alteración rotacional de la tibia que puede hacer que los pies se orienten hacia dentro o hacia fuera al caminar.
Es una causa frecuente de consulta cuando los padres notan que la forma de caminar no sigue la dirección esperada, especialmente en niños pequeños.
¿Qué es la torsión tibial?
La tibia puede presentar una rotación interna o externa diferente a la esperada para la edad del niño. Esa orientación modifica la posición del pie durante la marcha, aunque el problema real se encuentre en la pierna y no en el pie.
Muchas veces se confunde con anteversión femoral o con problemas propios del pie, por lo que una valoración adecuada ayuda a localizar el origen exacto.
Torsión tibial interna
La torsión tibial interna suele hacer que el niño camine con los pies hacia dentro. Es frecuente en los primeros años de vida y en muchos casos mejora de forma progresiva con el crecimiento.
- Puede acompañarse de tropiezos o una marcha algo torpe.
- Suele llamar más la atención cuando el niño empieza a caminar o en etapa preescolar.
- No siempre requiere tratamiento, pero sí un diagnóstico correcto.
Torsión tibial externa
La torsión tibial externa orienta el pie hacia fuera. Puede pasar desapercibida al inicio, pero en algunos pacientes altera la mecánica de la marcha, la alineación global de la extremidad o la forma en que cargan las rodillas.
- Puede dar una marcha con pies abiertos.
- En casos marcados puede relacionarse con molestias mecánicas o desalineación.
- Debe valorarse junto con el resto de la extremidad para entender si es aislada o forma parte de otra deformidad.
¿Cuándo conviene consultar?
- Si la rotación es muy marcada.
- Si no mejora con la edad o parece empeorar.
- Si existe asimetría entre una pierna y la otra.
- Si hay tropiezos frecuentes, limitación funcional o molestias.
- Si se asocia a otras deformidades de alineación o de la marcha.
La exploración clínica permite diferenciar si la causa principal está en la tibia, el fémur o el pie, y orientar mejor el seguimiento.
Tratamiento y seguimiento
No todos los casos requieren tratamiento. En muchos niños se recomienda observación y seguimiento evolutivo. En otros, sobre todo si la deformidad es importante, persistente o produce alteración funcional, puede ser necesario plantear una estrategia más específica.
Lo importante es no simplificar el problema: el pie que apunta hacia dentro o hacia fuera puede ser la consecuencia visible de una torsión de la tibia y debe analizarse en conjunto con la marcha y la alineación global.
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¿Tienes dudas sobre la rotación de las piernas?
Si no está claro si el problema viene del pie, la tibia o el fémur, una valoración puede ayudarte a entender qué está ocurriendo y cómo seguir.
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